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Museo Nacional de Artes Visuales

Leibniz saltando a la cuerda
Ricardo Pascale

 - Leibniz saltando a la cuerda - Ricardo Pascale - Museo Nacional de Artes Visuales

Leibniz saltando a la cuerda
Ricardo Pascale


Detalle

15 de Nov, 2023 – 24 de Mar, 2024
Museo Nacional de Artes Visuales
Sala 5



El Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) tiene como una de sus líneas de trabajo principales el invitar a artistas destacados del medio para que desarrollen un proyecto expositivo, teniendo en cuenta las características espaciales del edificio a la hora de presentar su propuesta final.

Leibniz saltando a la cuerda de Ricardo Pascale es un claro ejemplo de instalación pensada y desarrollada para un sitio específico, la sala 5 del MNAV. Y podemos citar al artista: "Se observa la hermosa sala 5. Ese es el espacio en donde hacer una intervención temporal. Su largo, su ancho, su altura, su luz, la información que tiene incorporada, es el lugar con que cuento. Tan bello y tan desafiante. El espacio me pide un site-specific, donde habrá una relación casi inseparable entre la obra y el lugar, que toma una realidad tangible que incidirá directamente en la obra".

No es la primera vez que Ricardo Pascale expone individualmente en el MNAV, lo hizo en 2008 con la exposición Irreversibilidad, curada por Jacqueline Lacasa siendo directora del museo. Fueron cinco piezas de gran formato en la misma sala que ahora aborda con otra modalidad artística en consonancia con una suerte de ruptura que se da en su producción artística y que podemos datar a partir de Viento (2017) en el Museo Gurvich y El espacio integrado (2020) en el Museo Blanes.

Leibniz saltando a la cuerda mantiene el interés de Pascale con ideas que se originan en modelos matemáticos que materializados con gruesas cuerdas configuran catenarias que cuestionan el espacio expositivo al punto de transformarlo totalmente, de manera radical. "El dibujo tiene nueve módulos todos iguales. Cada módulo -ya definido- en el techo entra en la tridimensionalidad y tiene once cuerdas cada uno. Cada cuerda cae vertical hacia el piso luciendo una de las funciones más bellas de las matemáticas. La catenaria. Una curva que adopta un material flexible, dócil, pero de densidad uniforme sujeto por sus dos extremos y sometida únicamente a la fuerza de la gravedad".

Al igual que en su exposición El espacio integrado, Pascale ha invitado a Sylvia Meyer para componer una potente banda sonora para Leibniz saltando a la cuerda. Música que reforzará la invitación a participar activamente de la propuesta por parte del visitante: "Será un recorrido de cuerpos no opácidos, sino transparentes, sin filos, con formas que dependen de la naturaleza que pese a su complejidad matemática, tienen una formalización cálida al tiempo que sofisticada, ejecutada con simples cuerdas, respetando el lugar. Será un desfile de esos cuerpos en el espacio, que el espectador observará y descubrirá sentidos impensados", afirma el artista.

Gottfried Leibniz creía que la labor de los astrónomos era cosa seria y por eso quería evitarles perder tiempo realizando operaciones aritméticas simples añadiendo entonces las funciones de la multiplicación, la división y raíz cuadrada a la Pascalina, calculadora que sumaba y restaba solamente y que había sido inventada a mediados del siglo XVII por otro gran filósofo: Blaise Pascal.

Aquí está en juego la belleza de naturaleza matemática a partir de la cual Ricardo Pascale crea escenarios singulares, donde la experiencia verdadera surge de un momento revelador en un espacio único donde se diluyen las fronteras entre el arte y la ciencia.

Enrique Aguerre
Director del Museo Nacional de Artes Visuales y curador de la exposición.



Ricardo Pascale

Nace en Montevideo, Uruguay, en 1942. Inicia sus estudios en artes visuales a los trece años, cuando su madre descubre su facilidad para el dibujo. La profesora Elsa Carafí, que por entonces integraba un grupo de profesoras de arte junto a Mercedes Antelo, Bell Clavelli y Quela Rovira, le enseña sus primeras técnicas. Pronto descubre la pintura con óleo y acuarela. Desde aquella experiencia su vida iba a continuar en dos sendas de actividad aparentemente distantes, pero intrínsecamente cercanas: las artes visuales y el mundo académico, entrelazadas hasta la actualidad. A comienzos de la década del sesenta, ante la disyuntiva de iniciar la carrera universitaria de Arquitectura o de Economía opta por la segunda. Sin embargo, esta decisión no lo aleja de su vocación por las artes visuales y su atracción por la arquitectura. En 1966 se gradúa como Contador Público en la Universidad de la República, en Uruguay. Durante sus años universitarios y profesionales continúa dibujando y trabajando en diversas técnicas de las artes visuales. Viaja, además, sin descanso, lo que le permite conocer a los grandes maestros, desde el Barroco y el Renacimiento hasta el presente. Ese contacto directo con las artes visuales en los centros más importantes de arte de Estados Unidos, Europa y América Latina se vuelven fundamentales en su formación artística.
En 1985, con el retorno de la democracia a su país, ocupa el cargo de presidente del Banco Central del Uruguay. Desarrolla así el servicio público, otra veta esencial en su vocación. Bajo su presidencia y por sugerencia de Jorge Abbondanza se crea el Premio Pedro Figari en Artes Visuales -que se mantiene hasta hoy en día- y comienza la creación de una pinacoteca. Concreta también la adquisición de una vieja casona en la Ciudad Vieja de Montevideo, donde hoy tiene su sede el Museo Figari.
Ingresa al Centro de Expresión Plástica que dirigía Nelson Ramos. Crece su interés de trabajar con relieves de madera, hierro y textiles en esculturas.
En 1995 realiza su primera muestra individual en la Alianza Cultural Uruguay- Estados Unidos de Montevideo. Prosiguen sus exposiciones en Uruguay y en el exterior.
En 1999 es invitado a concurrir a la Bienal de Venecia representando a Uruguay; dos años más tarde participa en la de Cuenca.
Desde entonces sus obras participan de muestras individuales y colectivas en el Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay; Museo de Bellas Artes de Santiago de Chile; Museo de la Nación de Lima, Perú; Museo del Hombre y Fundación Guayasamín en Quito, Ecuador; Museo de Arte Moderno de México DF; Museo del Barro en Asunción, Paraguay; Centro de Exposiciones Joan Miró de Madrid; Fundación Batuz, Alemania. Asimismo, realiza muestras individuales en galerías y centros de arte de ciudades como Nueva York, Washington, Miami, Roma, Milán, Madrid, Barcelona, Valencia, Berlín.
Sus obras forman parte de numerosas colecciones públicas y privadas de Uruguay, América del Sur, América del Norte, Europa, Asia. Una parte considerable de su producción artística se encuentra en edificios y espacios públicos.
Ha sido jurado de premios y concursos de artes visuales y de bienales de arte.
Vive y trabaja en Montevideo.