Museo Nacional de Artes Visuales
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Fachada original del museo - Historia del Museo
Fachada original del museo

Fachada actual del museo - Historia del Museo
Fachada actual del museo

Sala de exposiciones del entonces Museo Nacional de Bellas Artes (c.1950), actualmente MNAV. - Historia del Museo
Sala de exposiciones del entonces Museo Nacional de Bellas Artes (c.1950), actualmente MNAV.

Museo Nacional de Bellas Artes c.1920, actual MNAV - Historia del Museo
Museo Nacional de Bellas Artes c.1920, actual MNAV

Historia del Museo

Creado por la Ley 3.932 del 10 de diciembre de 1911, con el nombre de "Museo de Bellas Artes", el ahora llamado Museo Nacional de Artes Visuales, ha recorrido un largo camino marcado por las transformaciones del edificio que, a casi 100 años de su creación, terminaron convirtiéndolo en el más importante museo de arte del país. Poco queda hoy del local primitivo en el cual se guardaba un acervo de apenas 234 piezas, extranjeras en su gran mayoría.

El flamante Museo empezó a funcionar en el ala izquierda del Teatro Solís, pero al año siguiente se le asignó una nueva sede y pasó a ocupar un pabellón construido a fines del siglo XIX para sede de una Exposición de Higiene, en el mismo lugar que ocupa actualmente en el Parque Rodó de Montevideo. Desde aquel modesto galpón en el cual se instaló en sus comienzos hasta la realidad de hoy, se sucedieron numerosas e insuficientes reformas del edificio, algunas de las cuales lo mantuvieron clausurado durante largo tiempo como, por ejemplo, en un lapso de casi once años (1952-1962).

A pesar de las reformas, las deficiencias del local no podían disimularse. Durante décadas, según las distintas épocas a las que el investigador se remita, es posible encontrar informaciones periodísticas que hablan de "abarrotamiento de pinturas instaladas en lugares sumamente inflamables, ya que los tabiques que separan las salas son de madera..." . En otro momento se recordará que "la conservación de las obras se torna sumamente dificultosa por la falta de un adecuado depósito". Se insistirá en el hecho de que "las obras se amontonan en desorden y humedad". O que "las goteras del techo y la humedad (...) amenaza con el desprendimiento de las paredes". Incluso se mostraba una especial preocupación por el estado de "piezas de gran valor, como los grandes cuadros de Blanes". Y hasta se señalaba que los problemas térmicos insolubles obligaban a cerrar el Museo durante los meses de verano. De ahí que la necesidad de su traslado a un local más adecuado fuera un tema casi permanente durante muchos años.

Finalmente, la reforma substancial que comenzó en la década de los años setenta le dio al Museo un impulso renovador que resultó decisivo. A este paso fundamental, se vinculó el nombre de Clorindo Testa, artista y arquitecto, responsable de la última gran transformación, del mismo modo que en la década de los noventa se unió el de Leandro Silva Delgado, paisajista uruguayo que hizo escuela en España, para la creación del jardín que se encuentra al frente del edificio, el primero concebido por él como tal en nuestro país. Gracias a su obra se transformó substancialmente el predio baldío que durante muchos años los vecinos habían utilizado para practicar deportes, en particular el fútbol.

El impulso de las grandes exposiciones temporarias, una novedosa política que, sin embargo, ya se practicaba en los más importantes museos del mundo, también nacida en la década de los setenta -y que continúa con gran ritmo hasta hoy- logró despertar un inusual interés del público montevideano debido, entre otras cosas, al valor de los artistas que se presentaban, y al hecho de que se lograron espacios concebidos de acuerdo a los más modernos requerimientos de la museología. Entre las retrospectivas dedicadas a artistas nacionales, cabe mencionar, simplemente como ejemplos, las de Joaquín Torres García, Rafael Barradas, Carlos González, Leandro Silva Delgado, Antonio Frasconi, José Gurvich y Amalia Nieto.

La construcción de un lugar más adecuado para la Biblioteca especializada que cuenta con más de 8.000 volúmenes, y la isla de edición que incluye un Departamento de Video equipado con elementos técnicos de última generación, así como la sala de actos y conferencias con una capacidad de 174 asientos, tanto como la construcción de depósitos apropiados, son sólo algunos ejemplos más de la adecuación del Museo Nacional a los nuevos tiempos. Su acervo, consistente en alrededor de 6500 obras, incluye los nombres de los grandes maestros del arte nacional (Juan Manuel Blanes, Rafael Barradas, Pedro Figari, María Freire, Amalia Nieto, Carlos F. Sáez, Joaquín Torres García, José Cuneo, Petrona Viera) y los de aquellos artistas que en la actualidad continúan aportando su valiosa obra a la rica tradición plástica del país.

La lista de los artistas extranjeros cuyas obras fueron exhibidas en el Museo Nacional de Artes Visuales, como consecuencia de la nueva política de impulso a las muestras temporarias, se ha enriquecido, entre otros, con los siguientes nombres: Paul Klee, Augusto Rodin, Alexander Calder, Pablo Picasso, Marc Chagall, Henry Moore, Joan Miró, Arnulf Rainer, Henry Cartier Bresson, Goya, Piranesi, Giacomo Balla, Jannis Kounellis, César, Rufino Tamayo, Diego Rivera, José Luis Cuevas, Jesús Rafael Soto, Fernando Botero, Santiago Calatrava, etc.

La actividad permanente desarrollada en la Sala de Actos y Conferencias, con la presencia de artistas, pensadores y teóricos, uruguayos y extranjeros, contribuyó todavía más a acercar una corriente nueva de público al Museo. En esa misma dirección ha apuntado la realización de ciclos de videos sobre arte y artistas contemporáneos, tanto como la exhibición de obras que no se encuentran habitualmente en las salas de distribución comercial, muchas de ellas presentadas por primera vez en Montevideo.

La Dirección del Museo fue ejercida desde su fundación por el pintor Domingo Laporte (1910-1928), luego por el pintor Ernesto Laroche (1928-1940), el escultor José Luis Zorrilla de San Martín (1940-1961), el arquitecto Alberto Muñoz del Campo (1961-1969), por el profesor y crítico de arte Ángel Kalenberg (1969-2007), por la Lic. Jacqueline Lacasa (2007-2009), por el artista Mario Sagradini (2009-2010) y a partir de setiembre de 2010 a la actualidad por el artista Enrique Aguerre.



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