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Presentación libro Arte y Arquitectura en Uruguay 1930-1970


Presentación libro Arte y Arquitectura en Uruguay 1930-1970

Miércoles 14 de octubre 18:30 horas.

La presentación estará a cargo del autor, Rafael Lorente Mourelle, del Director Enrique Aguerre y de los arquitectos Mariano Arana, Laura Alemán y Gabriel Peluffo.

Este trabajo es un homenaje a una serie de creadores que, entre los años 1930 y 1970, llegaron al Uruguay un conjunto de obras excepcionales por su calidad y originalidad, con la común preocupación puesta en la integración orgánica entre arte y arquitectura.
Tiene características que rozan lo autobiográfico por incorporar reflexiones, vivencias y recuerdos que me han acompañado desde la niñez y que me convirtieron en testigo privilegiado de esos tiempos. Estos recuerdos me permiten reflexionar hoy acerca del vínculo entre arte y arquitectura, artistas y arquitectos, de forma natural e integrada, compartiendo el diálogo con los protagonistas de esta historia a quienes en su gran mayoría tuve el privilegio de conocer personalmente y disfrutar de su amistad. En particular me honro con el recuerdo y la amistad de Julio Alpuy, José Gurvich, Guillermo Fernández, Germán Cabrera, Anhelo Hernández, Ernesto Leborgne, Florio Parpagnoli, Leopoldo Artucio, Nelson Bayardo y por supuesto, de mi padre, Rafael Lorente Escudero.
Mi agradecimiento por su obra, por el formidable legado del cual hoy nos enorgullecemos y disfrutamos, aunque no siempre reconocemos, valoramos y protegemos adecuadamente.

Reflexiones acerca de la relación del arte y la arquitectura en Uruguay

Este trabajo se enmarca en el Uruguay entre los años 1930 y 1970 aproximadamente, y el análisis de múltiples ejemplos permite reconocer una praxis cuyo denominador común ha sido la preocupación de integrar orgánicamente arte y arquitectura. Esta concepción tuvo raíces filosóficas, políticas y culturales comunes al proyecto moderno que tiñó en su conjunto la vida del país hacia las primeras décadas del siglo xx y permitió generar herramientas, oficios y prácticas. A lo largo del estudio analizaré variadas propuestas basadas en conceptos y materialidades diferentes pero complementarios. He presentado los casos de México y Brasil, para luego concentrarme en las aportaciones originales que se fueron generando en el país.

Pondré el acento en lo visual más que en lo teórico, en el conocimiento a través de la mirada, con las herramientas del artista y del arquitecto, en base a un material fotográfico de gran calidad, proveniente en muchos casos de archivos de reconocidos fotógrafos, como Alfredo Testoni, Ramiro Rodríguez Barilari, Jeanne Mandello, Ferruccio Musitelli, Martín Jaeger, Julius Shulman, Panta Astiazarán, Rodolfo Fuentes, Julio Navarro, Silvia Montero, Carly Angensheidt entre otros, a quienes les estoy muy reconocido por permitirme disponer de sus trabajos. También al Servicio de Medios Audiovisuales y al Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura (Universidad de la República), así como a la Dirección de los Museos Juan M. Blanes, Torres-García y José Gurvich, que generosamente pusieron a mi disposición invalorable material.
Debo agradecer muy especialmente los textos de Gabriel Peluffo, Mariano Arana, Laura Alemán y Mery Méndez quienes han contribuído con reflexiones relevantes.

A partir de 1930 se reconocen trabajos que de forma temprana y relativamente independiente han aportado a la construcción de este vínculo. En particular presentaré las propuestas de arquitectos como Juan Scasso, Julio Vilamajó, Román Fresnedo Siri, Eladio Dieste, Luis García Pardo, quienes trabajaron de forma conjunta con artistas como, entre otros, Antonio Pena, Eduardo Díaz Yepes, Germán Cabrera, Leopoldo Nóvoa, José Costigliolo y Vicente Martín. Se concretó así una serie de obras extraordinarias, como la Torre de los Homenajes del Estadio Centenario, de Juan Scasso; el Monumento a la Confraternidad Rioplatense, de Julio Vilamajó y Antonio Pena; el Monumento a los Caídos en el Mar, de Eduardo Díaz Yepes; la iglesia de Atlántida, de Eladio Dieste con el Cristo de Eduardo Díaz Yepes; el mural del estadio del Club Atlético Cerro, de Leopoldo Nóvoa; el aporte del notable escultor vasco Jorge de Oteiza, con Roberto Puig, en su proyecto para el Monumento a José Batlle y Ordóñez, propuestas varias de Germán Cabrera, entre otros trabajos destacados en ese tiempo. Paralelamente, a partir de la llegada de Joaquín Torres-García al Uruguay, hacia 1934, presentaré el desarrollo de su obra monumental, su magisterio y su influencia desde la Asociación de Arte Constructivo, primero, y del Taller Torres-García, después.

Analizaré la obra de algunos de sus alumnos, como Augusto Torres Piña, Horacio Torres Piña, Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca, Francisco Matto, José Gurvich, Edwin Studer, Edgardo Ribeiro, Dumas Oroño, quienes trabajaron de forma integrada con destacados arquitectos como Ernesto Leborgne, Rafael Lorente Escudero, Mario Payssé Reyes, Antonio Bonet y Nelson Bayardo. El urnario del Cementerio Norte, del arquitecto Nelson Bayardo y el muralista Edwin Studer, constituye una obra de nivel excepcional por su simplicidad y calidad, que aporta al vínculo entre arte y arquitectura. También el notable mural que José Gurvich pintó en la Caja de Pensiones del Cerro, a instancias del arquitecto Luis Vaia. Las obras del arquitecto Antonio Bonet comparten esta preocupación; en particular, la capilla para Susana Soca, el Banco del Plata y la vivienda La Gallarda del poeta Rafael Alberti en Maldonado.

También mencionaré trabajos como el mural de Augusto Torres para el comedor del Sindicato Médico del Uruguay, obra de los arquitectos Alfredo Altamirano, José María Mieres Muró y Francisco Villegas Berro, así como el mural-escultura de los artistas Augusto y Horacio Torres Piña para el Liceo Héctor Miranda, obra de los arquitectos Acosta, Brum, Careri y Stratta. También el mural en hormigón de Dumas Oroño en el edificio de viviendas de las calles Libertad y Cavia, y del mismo artista el mural en cerámica ubicado en el hall del edificio de Jaime Zudáñez, obra del arquitecto Walter Pintos Risso. Finalmente, aunque no se trata de una obra en el Uruguay, en 1968, en Ciudad de México, Gonzalo Fonseca proyectó la Torre de los Vientos, escultura transitable o arquitectura escultórica construida en ocasión de los Juegos Olímpicos por invitación de Matías Goeritz.

Este listado no pretende abarcar los innumerables trabajos realizados, sino aquellos en los que efectivamente la obra es el resultado de una tarea conjunta entre artistas y arquitectos, o cuyos valores e intenciones, superando su propia individualidad, integren diferentes herramientas y escalas de trabajo.

El conjunto de obras presentado, algunas de calidad excepcional, constituye una experiencia única, quizás irrepetible en el Uruguay, en el relato acerca del vínculo arte-arquitectura.

Arq. Rafael Lorente Mourelle

Montevideo, 2015


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