Museo Nacional de Artes Visuales
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Ojo de luz, 1987 - Oswaldo Viteri - Oswaldo Viteri (Ecuador, 1931)
Ojo de luz, 1987 - Oswaldo Viteri

En una encrucijada del cielo me espera una casa con luceros, 1978 - Oswaldo Viteri - Oswaldo Viteri (Ecuador, 1931)
En una encrucijada del cielo me espera una casa con luceros, 1978 - Oswaldo Viteri

Oswaldo Viteri (Ecuador, 1931)

Desde el martes 11 de noviembre al sábado 6 de diciembre de 2003

El 11 de noviembre de 2003, se inauguró en el Museo Nacional de Artes Visuales la muestra del artista plástico Oswaldo Viteri (Ecuador, 1931).

Viteri vincula sus reflexiones técnicas y estéticas a varias modalidades plásticas: la escuela de Jackson Pollok, el informalismo matérico, como también el arte povera. Esas tendencias son vinculadas con una creciente búsqueda antropológica, naciendo así sus ensamblajes.
Incorpora de esta forma telas de arpillera, muñecos realizados por artesanos locales, boletos, etiquetas, prospectos, fragmentos de periódicos, formando collages donde se entretejen imágenes geométricas, precolombinas, barrocas, pobladas de personajes.
Viteri conjuga abstracción e informalismo, con una preocupación singular: la herencia cultural y la recuperación de la memoria colectiva andina.

"Con todo esto Viteri logra un clima visual inconfundiblemente latinoamericano, o mejor dicho indoamericano. Sus multitudes no son ni europeas, ni africanas, ni asiáticas, tienen su propia ascendencia y su propia historia, con resabios muy antiguos y girones de ceremonias eclesiásticas. El conjunto se ofrece como una marcha de la humanidad de este continente, marcha multitudinaria siempre, a veces dolorosa, a veces demasiado silente o demasiado anónima. En los cuadros hechos, sólo con pintura y arpilleras, sin las muñequitas, pareciera que la marcha ha pasado ya o está por llegar. Con este ciclo, pleno de originalidad, Viteri se ubica como un talento sobresaliente del nuevo humanismo en la plástica"

Raquel Tibol
"Proceso" Seminario de Información y Análisis
México, Mayo 23, 1998


"(...)En varios viajes a Ecuador he tenido la ocasión de estudiar detenidamente su obra, he escrito a menudo sobre ella y he presentado algunas de sus exposiciones en Iberoamérica y en Europa. Domina a la perfección su oficio y hay en todo cuanto realiza una adecuación enteramente idónea entre procedimiento, factura, ritmo e imagen. Precisamente la soltura de sus ritmos - no necesariamente lineales - y su euritmia, constituyen uno de los elementos compositivos y expresivos más importantes en la labor de Viteri como pintor, como esculto-pintor y como escultor. Cada etapa suya surge sin solución de continuidad a partir de la precedente, lo que prueba la coherencia de su evolución. Una vez resuelto un problema, lo abandona y se plantea otro nuevo, pero sin abandonar aquellos en los que sigue habiendo un camino abierto En su más conocida etapa (la que incorpora muñecos populares en aglomeraciones muy emotivas a la base pintada de sus cuadros) hay una síntesis sin precedentes entre la herencia del arte popular americano de los tiempos virreinales (sobre todo el del siglo XVIII) y la más avanzada pintura abstracta de inspiración concretista. La calidad de su ejecución es comparable a la de los grandes maestros de la materia del tipo de Tapies o Fautrier, pero con menor densidad y menos elementos gestuales"

Carlos Arean
Miembro numerario de la Asociación de Críticos de Arte Ex Director - Fundador del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, España 1981


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